Mortalidad materna

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La mortalidad materna es definida como: “la muerte de una mujer embaraza durante el embarazo o dentro de los 42 días posteriores al fin del embarazo”.

Más de 536.000 mujeres mueren durante el embarazo y el parto cada año. Es decir, una mujer cada minuto, o 10 millones en cada generación – prácticamente la misma cantidad de muertes que se registraron en 1987.

El 42 por ciento de los embarazos en todo el mundo padecen complicaciones. En el 15 por ciento de los embarazos estas complicaciones ponen en riesgo la vida de las mujeres.

La mayor parte de las muertes maternas (61%) ocurre justo antes, durante o después del parto, generalmente como consecuencia de complicaciones que no pueden anticiparse y que son difíciles de prevenir.

Las niñas menores de 15 años de edad tienen cinco veces más probabilidades de morir durante el parto que las mujeres mayores de 20.

Las tasas de supervivencia dependen del tiempo y las distancias que deben recorrer las mujeres para recibir atención médica de emergencia.

Los "tres retrasos" que aumentan las tasas de mortalidad materna son:

  • Retraso para solicitar asistencia médica: es posible que las mujeres necesiten la autorización de los hombres de su familia, que no reconozcan la emergencia que están atravesando, o que tengan temor de asistir a un hospital.
  • Retraso para llegar a las clínicas: es posible que no haya disponibilidad de transporte o que este sea demasiado caro o lento.
  • Retraso para recibir asistencia del personal médico: es posible que los pacientes con más dinero o que los pacientes varones sean atendidos primero, que las clínicas no tengan suficiente personal, equipamiento o insumos, o que la asistencia médica sea demasiado costosa.

Como consecuencia de los diferentes niveles de inversión para atender las necesidades de las mujeres, existen enormes disparidades en los riesgos de mortalidad materna que enfrentan las mujeres que viven en países ricos y pobres, y entre las mujeres ricas y pobres de todos los países.

Menos de una de cada 16.400 mujeres muere durante el embarazo o el parto en los 10 países que ocupan los puestos más altos del ranking sobre este tema; mientras que una de cada siete mujeres muere en Nigeria, país que ocupa el último puesto del ranking.

Esta disparidad entre ricos y pobres es las más marcada de las que se registran en todos los indicadores de salud pública recogidos por la Organización Mundial de la Salud.

Cuanto más pobre es un hogar, mayores son los riesgos de mortalidad materna: el 99 por ciento de las muertes maternas ocurren en los países en desarrollo.

Casi todas estas muertes pueden evitarse con un mayor compromiso político y con inversiones financieras adecuadas.

La salud de las madres es inseparable de la salud de los recién nacidos, a punto tal que la Organización Mundial de la Salud emplea el término "salud materno-infantil".

Los recién nacidos cuyas madres mueren por cualquier tipo de causa tienen entre tres y 10 veces más probabilidades de morir durante los dos primeros años de vida que aquellos cuyas madres logran sobrevivir.

Más de un millón de niños quedan en situación de orfandad y vulnerabilidad cada año.

De los 130 millones de niños que nacen cada año en el mundo, alrededor de 4 millones mueren durante su primer mes de vida – y el 98 por ciento de estas muertes ocurren en los países en desarrollo.

Las niñas suelen ser forzadas a abandonar su educación y ocupar el lugar dejado por sus madres.

La muerte de una madre reduce los ingresos de la familia y los niveles de productividad, afectando a toda la comunidad.

Soluciones Prácticas

La mortalidad materna podría reducirse en tres cuartas partes si se mejora el acceso de las mujeres a los servicios integrales de salud reproductiva, incluyendo la planificación familiar y las estrategias para prevenir y manejar las complicaciones relacionadas al aborto, dentro del contexto más amplio de los esfuerzos tendientes a promover los derechos humanos, la reducción de los niveles de pobreza y la igualdad de género.

Un estimado de 200 millones de mujeres desea retrasar o evitar el embarazo pero no utilizan métodos de planificación familiar efectivos. Se espera que la demanda de este tipo de métodos aumente en un 40 por ciento para 2025.

Los cuidados dispensados por las enfermeras, las matronas y los médicos durante el embarazo y el parto, incluyendo los servicios de emergencia y la atención de las madres y los recién nacidos, son de importancia clave.

Aproximadamente el 35 por ciento de las mujeres de los países en desarrollo no tiene acceso o contacto con profesionales de la salud antes del parto, y sólo el 57 por ciento da a luz con la asistencia de un profesional capacitado.

La educación ayuda a informar a las mujeres sobre sus cuerpos y les brinda opciones de vida que vayan más allá de la maternidad. De los 137 millones de jóvenes analfabetos que existen en el mundo, el 63 por ciento son mujeres.

El estigma y los tabúes para discutir cuestiones relacionadas con el sexo ocasionan numerosas muertes: sólo el 5 por ciento de las personas seropositivas en todo el mundo conoce su condición. Una discusión franca sobre las conductas sexuales y sus consecuencias podría salvar millones de vidas.

La discriminación y la violencia contra las mujeres priva a la sociedad de recursos, producción y creatividad. La violencia doméstica le costó a Chile el 2 por ciento de su producto interno bruto en 1996, o 1,56 billones de dólares en ingresos perdidos. En Australia, las pérdidas estimadas son de 6,3 billones de dólares por año, y en los Estados Unidos se encuentran cerca de los 12,6 billones.

Las soluciones deben darse en el contexto de los esfuerzos más amplios tendientes a mejorar los derechos y la condición económica de las mujeres, ya que en los países con niveles similares de desarrollo económico la mortalidad materna es más alta cuando la condición de las mujeres es más precaria.

Con un mayor compromiso político y con los recursos financieros necesarios la mayoría de las mujeres y los recién nacidos podrán sobrevivir y, por lo tanto, sus familias, comunidades y países podrán prosperar.

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